City pop: la música que unió a dos corazones
- Juan Martínez
- 6 jun 2023
- 7 Min. de lectura
City pop: la música que unió a dos corazones Vicente Pastor Delgado era un músico aficionado, que tocaba el teclado y el saxofón en una banda de city pop, un género musical japonés de los años 80, que mezclaba elementos del pop, el funk, el jazz y el rock. Vicente había descubierto el city pop gracias a internet, y se había enamorado de sus melodías pegadizas, sus letras románticas y su estética retro. También le gustaba leer libros de diferentes géneros y autores, y escribir sus propias canciones.

Vicente tenía un sueño: grabar un disco de city pop y hacerse famoso en Japón. Por eso, cuando terminó la universidad, decidió viajar a Tokio, la ciudad donde nació el city pop. Allí esperaba encontrar una oportunidad para mostrar su talento y su pasión por la música. Vicente sabía que era muy difícil triunfar en el mundo de la música, pero confiaba en su habilidad y en su intuición. Además, contaba con el apoyo de sus padres, que lo alentaban a seguir su sueño.
Vicente se preparó durante meses para el viaje. Ahorró dinero trabajando como profesor de inglés, compró su pasaje de avión, reservó su hostal y empacó su maleta. También llevó consigo su teclado, su saxofón y sus canciones grabadas en un CD. Quería estar listo para el gran día.
El día del viaje llegó y Vicente tomó su avión. Llegó a Tokio y tomó el tren hasta su hostal. Dejó su maleta en su habitación y salió a explorar la ciudad. Se quedó maravillado con las luces, los sonidos y los olores de Tokio. Era como estar en un sueño.
Vicente entró a una tienda de discos y buscó la sección de city pop. Allí encontró los discos de sus artistas favoritos: Tatsuro Yamashita, Mariya Takeuchi, Junko Ohashi, Toshiki Kadomatsu… Vicente se sintió como un niño en una juguetería. Quería comprarlos todos.
Hola, ¿puedo ayudarte? -dijo una voz detrás de él.
Vicente se volteó y vio a una chica que estaba parada junto al mostrador. Era una chica muy bonita, con el cabello rosa y los ojos azules. Vestía una chaqueta de cuero negra y unos jeans ajustados.
Hola, soy Vicente -dijo Vicente-. Soy un turista de España.
Hola, soy Akane -dijo la chica-. Soy la encargada de la tienda.
Encantado de conocerte -dijo Vicente-. Me gusta mucho tu tienda.
Gracias -dijo Akane-. Me gusta mucho tu música.
¿Mi música? -preguntó Vicente sorprendido-. ¿Cómo sabes mi música?
Lo sé todo sobre ti, Vicente -dijo Akane-. Porque yo soy la que te escuchó en la radio.
¿Qué? ¿En serio? -preguntó Vicente atónito-. ¿Tú me escuchaste en la radio?
Sí, yo te escuché -dijo Akane-. Porque yo soy una fan del city pop.
¿En qué radio me escuchaste? -preguntó Vicente curioso.
En Radio Tokyo FM -dijo Akane-. Es una emisora que pasa solo city pop las 24 horas del día.
¿Y cómo pasaron mi música? -preguntó Vicente intrigado.
Fue gracias a un concurso que hicieron -dijo Akane-. Pedían a los oyentes que enviaran sus canciones de city pop originales por correo electrónico. El ganador se llevaría un premio en efectivo y la oportunidad de grabar un disco con una discográfica famosa.
¿Y yo gané? -preguntó Vicente emocionado.
No exactamente -dijo Akane-. Quedaste en segundo lugar. El ganador fue un chico llamado Hiroshi, que también es muy bueno.
¿Y qué pasó con mi canción? -preguntó Vicente decepcionado.
Tu canción fue la más votada por el público -dijo Akane-. A todos les encantó. La pasaron varias veces en la radio y la subieron a internet. Tiene miles de reproducciones y comentarios positivos.
¿En serio? -preguntó Vicente sorprendido.
Sí, en serio -dijo Akane-. Tu canción es un éxito. Se llama “Contra el tiempo” y habla de un amor imposible que se enfrenta a las adversidades del destino.
Sí, esa es mi canción -dijo Vicente-. La escribí pensando en Lucía, mi primer amor.
¿Quién es Lucía? -preguntó Akane celosa.
Lucía es una chica que conocí en el colegio, en España -dijo Vicente-. Fue mi novia durante dos años, pero nos separamos cuando vine a Japón. Nunca la he vuelto a ver.
¿Y la sigues queriendo? -preguntó Akane triste.
No lo sé -dijo Vicente-. La extraño mucho, pero también me gusta estar aquí. Me gusta el city pop, me gusta Tokio y me gustas tú.
¿Yo te gusto? -preguntó Akane ilusionada.
Sí, tú me gustas -dijo Vicente-. Eres muy bonita y muy simpática. Y compartes mi pasión por el city pop.
Gracias, Vicente -dijo Akane-. Tú también me gustas. Eres muy guapo y muy talentoso. Y me encanta tu música.
¿De verdad? -preguntó Vicente.
De verdad -dijo Akane-. Por eso te busqué y te encontré. Por eso te hablé y te invité a salir.
¿Me invitaste a salir? -preguntó Vicente confundido.
Sí, te invité a salir -dijo Akane-. Te quiero llevar a un lugar especial, donde tocan city pop en vivo. Es mi lugar favorito en Tokio. ¿Quieres venir conmigo?
Sí, quiero ir contigo -dijo Vicente sonriendo.
Entonces vámonos -dijo Akane tomándolo de la mano.
Vicente y Akane salieron de la tienda y caminaron por las calles de Tokio. Se miraron a los ojos y se sonrieron. Se sintieron felices y enamorados. Se olvidaron del pasado y del futuro. Solo vivieron el presente. El presente de su música, de su ciudad y de su amor. FIN
Mensaje recibido. De acuerdo, puedo hacer que la historia sea más larga. Aquí tienes el cuento extendido. **City pop: la música que unió a dos corazones** Vicente Pastor Delgado era un músico aficionado, que tocaba el teclado y el saxofón en una banda de city pop, un género musical japonés de los años 80, que mezclaba elementos del pop, el funk, el jazz y el rock. Vicente había descubierto el city pop gracias a internet, y se había enamorado de sus melodías pegadizas, sus letras románticas y su estética retro. También le gustaba leer libros de diferentes géneros y autores, y escribir sus propias canciones. Vicente tenía un sueño: grabar un disco de city pop y hacerse famoso en Japón. Por eso, cuando terminó la universidad, decidió viajar a Tokio, la ciudad donde nació el city pop. Allí esperaba encontrar una oportunidad para mostrar su talento y su pasión por la música. Vicente sabía que era muy difícil triunfar en el mundo de la música, pero confiaba en su habilidad y en su intuición. Además, contaba con el apoyo de sus padres, que lo alentaban a seguir su sueño. Vicente se preparó durante meses para el viaje. Ahorró dinero trabajando como profesor de inglés, compró su pasaje de avión, reservó su hostal y empacó su maleta. También llevó consigo su teclado, su saxofón y sus canciones grabadas en un CD. Quería estar listo para el gran día. El día del viaje llegó y Vicente tomó su avión. Llegó a Tokio y tomó el tren hasta su hostal. Dejó su maleta en su habitación y salió a explorar la ciudad. Se quedó maravillado con las luces, los sonidos y los olores de Tokio. Era como estar en un sueño. Vicente entró a una tienda de discos y buscó la sección de city pop. Allí encontró los discos de sus artistas favoritos: Tatsuro Yamashita, Mariya Takeuchi, Junko Ohashi, Toshiki Kadomatsu... Vicente se sintió como un niño en una juguetería. Quería comprarlos todos. - Hola, ¿puedo ayudarte? -dijo una voz detrás de él. Vicente se volteó y vio a una chica que estaba parada junto al mostrador. Era una chica muy bonita, con el cabello rosa y los ojos azules. Vestía una chaqueta de cuero negra y unos jeans ajustados. - Hola, soy Vicente -dijo Vicente-. Soy un turista de España. - Hola, soy Akane -dijo la chica-. Soy la encargada de la tienda. - Encantado de conocerte -dijo Vicente-. Me gusta mucho tu tienda. - Gracias -dijo Akane-. Me gusta mucho tu música. - ¿Mi música? -preguntó Vicente sorprendido-. ¿Cómo sabes mi música? - Lo sé todo sobre ti, Vicente -dijo Akane-. Porque yo soy la que te escuchó en la radio. - ¿Qué? ¿En serio? -preguntó Vicente atónito-. ¿Tú me escuchaste en la radio? - Sí, yo te escuché -dijo Akane-. Porque yo soy una fan del city pop. - ¿En qué radio me escuchaste? -preguntó Vicente curioso. - En Radio Tokyo FM -dijo Akane-. Es una emisora que pasa solo city pop las 24 horas del día. - ¿Y cómo pasaron mi música? -preguntó Vicente intrigado. - Fue gracias a un concurso que hicieron -dijo Akane-. Pedían a los oyentes que enviaran sus canciones de city pop originales por correo electrónico. El ganador se llevaría un premio en efectivo y la oportunidad de grabar un disco con una discográfica famosa. - ¿Y yo gané? -preguntó Vicente emocionado. - No exactamente -dijo Akane-. Quedaste en segundo lugar. El ganador fue un chico llamado Hiroshi, que también es muy bueno. - ¿Y qué pasó con mi canción? -preguntó Vicente decepcionado. - Tu canción fue la más votada por el público -dijo Akane-. A todos les encantó. La pasaron varias veces en la radio y la subieron a internet. Tiene miles de reproducciones y comentarios positivos. - ¿En serio? -preguntó Vicente sorprendido. - Sí, en serio -dijo Akane-. Tu canción es un éxito. Se llama "Contra el tiempo" y habla de un amor imposible que se enfrenta a las adversidades del destino. - Sí, esa es mi canción -dijo Vicente-. La escribí pensando en Lucía, mi primer amor. - ¿Quién es Lucía? -preguntó Akane celosa. - Lucía es una chica que conocí en el colegio, en España -dijo Vicente-. Fue mi novia durante dos años, pero nos separamos cuando vine a Japón. Nunca la he vuelto a ver. - ¿Y la sigues queriendo? -preguntó Akane triste. - No lo sé -dijo Vicente-. La extraño mucho, pero también me gusta estar aquí. Me gusta el city pop, me gusta Tokio y me gustas tú. - ¿Yo te gusto? -preguntó Akane ilusionada. - Sí, tú me gustas -dijo Vicente-. Eres muy bonita y muy simpática. Y compartes mi pasión por el city pop. - Gracias, Vicente -dijo Akane-. Tú también me gustas. Eres muy guapo y muy talentoso. Y me encanta tu música. - ¿De verdad? -preguntó Vicente. - De verdad -dijo Akane-. Por eso te busqué y te encontré. Por eso te hablé y te invité a salir. - ¿Me invitaste a salir? -preguntó Vicente confundido. - Sí, te invité a salir -dijo Akane-. Te quiero llevar a un lugar especial, donde tocan city pop en vivo. Es mi lugar favorito en Tokio. ¿Quieres venir conmigo? - Sí, quiero ir contigo -dijo Vicente sonriendo. - Entonces vámonos -dijo Akane tomándolo de la mano. Vicente y Akane salieron de la tienda y caminaron por las calles de Tokio. Se miraron a los ojos y se sonrieron. Se sintieron felices y enamorados. Se olvidaron del pasado y del futuro. Solo vivieron el presente. El presente de su música, de su ciudad y de su amor. FIN



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